Estimado señor Carlos Chinchilla Sandí, Presidente de la Corte Suprema de Justicia de Costa Rica.

El día de hoy, con mucho asombro pero, a la vez tratando de entender su malograda actitud de acogerse a la jubilación, después de un sin número de desaciertos en su corta y pésima estadía en la presidencia del poder judicial, quisiera hacerle algunos comentarios:

En primer lugar, véase bien que pongo con minúscula el nombre del poder judicial, -lugar donde Usted labora-, ello por una sencilla razón, hasta el momento, los costarricenses en su gran mayoría, no sentimos ningún respeto ni somos representados por los 22 magistrados que la representan en la corte plena.

Lo indiqué en su momento en la esplanada de la Corte, por los parlantes de un grupo importante de ciudadanos que exigíamos el nombramiento de Doña Emilia Navas Aparicio, cuando Ustedes estaban por elegir al Fiscal General de la República.

Años atrás, los 22 magistrados, incluida una señora llamada Zarela, reeligieron al fiscal Jorge Chavarría simplemente por acatar ordenes precisas y obligadas de los corruptos políticos de turno, todo para encubrir sus andanzas con un servidor de la injusticia que ya se ha logrado determinar en muchos casos.

Esto deja totalmente claro el sentir del pueblo, que Usted y los otros compinches, (21) simplemente laboran en la Corte para autoproclamarse jugosos aumentos de sueldo y cubrir de manera deliberada a los políticos corruptos, que en su gran mayoría los nombraron en sus puestos.

“Yo te doy, de acuerdo con lo que tú me das” Pareciera ésta, la consigna y argumento con que se trabaja en los altos estrados de nuestra casa de justicia.

Ahora bien, qué poca altura y, que tristeza ver como el “presidente de la corte” de manera supuestamente cobarde, se refugia en una salida deplorable, acogiéndose a la pensión en el peor momento de su carrera.

Si en algún instante usted ha tenido vergüenza, para no dar la cara a ningún ciudadano honesto y trabajador de un pueblo digno, debería de auto desterrarse y salir de este hermoso país, para que ninguno de los costarricenses tengamos el desagrado de tener que verle de frente.

Lo que más me angustia, es su respetada familia, que por un pésimo proceder suyo, tengan que ser señalados por los que pasan frente a ellos, que nada tienen que ver.

“Alguien que viene del Ejecutivo y quiere ser magistrado, deberá tener 10 años de desintoxicación”. Indicó usted al periódico La Nación.

Este decir, simplemente retrata a los 22 magistrados, ya que lo saben de sobra pero…..si te vi, no me acuerdo.

Basta ya de tanta corrupción, el empoderamiento de algunos y, el encubrimiento de todos en la Corte. Exigimos caras nuevas y gente honesta en el Poder Judicial, ya que, en su gran mayoría, se compone de grandes trabajadores comprometidos con la JUSTICIA.

 

Atentamente;

 

Roberto Mora Salazar

Céd: 1-396-099

Correo electrónico: [email protected]

16 de julio de 2018

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