ROCIO SAENZ

 

Doctora María del Rocío Sáenz Madrigal, Presidenta Ejecutiva de la Caja Costarricense de Seguro Social.

Nuevamente me dirijo a Usted de manera respetuosa, para solicitarle se proceda a investigar el nombramiento de la señora Esmeralda Díaz Navarro, quién desde hace un mes aproximadamente, está ocupando el puesto de Jefe del Área de Cobro Judicial del Departamento de Cobros, sin cumplir supuestamente con los requisitos necesarios de acuerdo a la normativa de la Institución, inclusive, la señora Díaz Navarro no cuenta con un título de Licenciada en Derecho.

Lo increíble de este supuesto tráfico de influencias y, conflicto de intereses, es que para ese puesto concursaron connotados abogados que tienen años de laborar para la Institución y, fueron excluidos porque no tenían el compadrazgo que obtenía la señora Díaz Navarro. (Acuña UlateCalderón Villalobos)

Como dato importante, le comento que doña Esmeralda en Diciembre del 2010, contrajo matrimonio con un Auditor Interno de la Caja, llamado Juan José Acosta Cedeño.

Con el fin de ubicarla un poco de la trayectoria de la Señora Esmeralda Díaz Navarro, le cuento que fue NOMBRADA A DEDO por su fiel y querido amigo, José Alberto Acuña Ulate actual Director Financiero Administrativo de la Gerencia de Pensiones, como Inspectora en la Sucursal de Heredia, posteriormente, nombrada por el mismo “señor” Acuña Ulate de forma interina como Supervisora del Programa Estratégico de Cobertura de la Inspección (PRECIN), laborando a la par del compinche de Acuña Ulate, Alfredo Vindas Evans, esposo de María del Pilar San Silvestre San Martín, Asistente personal de Acuña Ulate.

Como última instancia decisoria para que la señora Díaz Navarro ocupara el puesto en mención, está el “señor” Luis Diego Calderón Villalobos, actual Director de Cobros de la Institución y discípulo de Acuña Ulate, quién en 1996 como Tesorero General de la CCSS, incurrió en grave falta al permitir se llevaran facturas paralelas en Fodesaf y, por ello, la CCSS perdió 1.543 millones de colones.

Por supuesto, fue encubierto por su gran amigo José Alberto Acuña Ulate, que lejos de reprenderlo, lo pasó a ocupar otro puesto de mayor jerarquía y de mejor remuneración económica, sea entonces que forman parte de los UNGIDOS DEL OLIMPO de la CCSS.

 

Nuevamente demuestro el terrible daño que ha causado y que sigue causando el omnipotente e intocable, José Alberto Acuña Ulate, mismo que mantuvo una relación afectiva con una secretaria de la Institución de apellidos Oriarte Villegas, con quien incluso procreó una hija estando casado, y le cedió una casa propiedad de la CCSS.

Doña María del Rocío, hasta cuándo tendremos que seguir escuchando los atropellos que cometen estos señores en cuanto a los nombramiento de personal sin que se les castigue y reprenda con la normativa vigente, no podemos alcahuetear más la impunidad, por favor actúa con mano firme y enérgica para que los Costarricenses y Asegurados podamos creer en su tenue gestión.

 

Atentamente;

 

Roberto Mora Salazar

Céd: 1-396-099

Cel: 8340-4504

Correo electrónico: [email protected]

4 de Setiembre de 2014

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