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Carta enviada por varios trabajadores de la CCSS a un servidor.

Los concursos de la CCSS son una farsa. A quien le ponen el ojo no lo dejan pasar a cualquier costo para “meter” a sus secuaces y que les permitan hacer lo que han hecho hasta el momento. Los concursos en la CCSS parecen las elecciones en México (todo el mundo sabe quién va a ganar). Son concursos amañados al mejor estilo de la mafia italiana, de la camorra napolitana ¡cuántos puestos se han dado sin concurso¡ y lo que no somos de la simpatía de estos “gamonalillos de pueblo” buscan cualquier excusa no para darnos un puesto, porque no es eso lo que buscamos, sino para poder concursar en igualdad de condiciones. Es tanta la corrupción a la que se ha llegado que ni por lo menos hacen un concurso medio formal para aparentar. Dan la plaza durante años, para después hacer la pantomima de concurso y darle mucho peso a la “experiencia” ¿pero cómo diablos voy a tener experiencia sin no me dan la oportunidad? Ya así se sabe a quién le van a dar la plaza. Cuando quieren que la plaza sea para alguien le agregan al concurso “preferiblemente que ….(cualquier cosa) “que tenga experiencia, que sea de la región, que tenga tal título porque a sabiendas saben que el “novio” de la plaza tiene ese título de más. En la CCSS hay gente buena y preparada, y quieren a la Institución, tienen la camisa puesta con la Institución; sin embargo no tienen posibilidades, no tienen “padrinos”, están liquidados. A los puestos no llegan los mejores, se llega si se tiene “patas” o “piernas”. Esos intocables han metido gente a laborar a la CCSS sin concurso o concurso amañados. Deprime ver como esta mafia maneja todo esto y es como gritar en el desierto, nadie te pone atención, nadie te escucha, hay miedo. Yo soy un reflejo de las malas acciones de alguien que indicó que mientras él estuviera en el puesto que está “usted de ahí no pasará”. Y en la práctica se ha materializado.

Vea hasta donde llega el cinismo, que mi hijo concursó para una plaza y la ganó. Renunció al trabajo en el Almacén xxxx y un día antes de entrar a laborar lo llamaron para decirle que no le daban la plaza. Total: se quedó sin el trabajo ya que había renunciado y sin el de la CCSS. Perverso ¿verdad?.

El tema de los concursos en la CCSS es deprimente, decepcionante, patético, perverso, maquiavélico, diabólico. Es un reflejo de la podredumbre que corroe esta sociedad.

Hace poco hubo un concurso en, Oficinas Centrales, que está impugnado, viera que cosas más interesantes se descubren y aprenden para tener una verdadera dimensión de la problemática. No es el caso solamente de José Alberto Acuña, este señor es uno más de este perverso sistema.

 

Todo esto es un secreto a voces; pero como le insisto la gente tiene miedo de hablar por las represalias. Si se me diera la oportunidad de hablar ( sin difamar e injuriar) pero eso sí con un cierto blindaje, les podría hablar unos 4 días seguidos del tema. Es asunto de que los trabajadores pierden la esperanza y ven esto como algo normal, no rinden lo mismo porque ¿para qué? Si no tengo “padrinos”. El país se pudre. Hablen con el personal de la CCSS, hagan una encuesta y pregunten sobre el tema, casi nadie cree en el sistema de selección de personal de nuestra querida CCSS.

 

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