corrupción

 

 

 

 

 

Estimados amigos y amigas, conciudadanos todos de nuestra querida Costa Rica.

El día de ayer, presentó la renuncia al Periódico La Nación, la destacada y galardonada periodista Geannina Segnini.

Es claro, que el Periódico La Nación NO es un medio independiente, al contrario, sirve a los intereses políticos y mercantiles de sus acaudalados allegados.

Ya no sólo la mafia política tiene sus raíces en los diferentes gobiernos, sino, que en medios de comunicación dónde, de acuerdo a sus intereses obscuros, deciden sacar publicaciones o no hacerlo.

“Una serie de decisiones editoriales de este diario, fundamentadas en razones que considero ajenas al periodismo, me impiden continuar trabajando para esta empresa”, explicó la destacada periodista en un mensaje distribuido en redes sociales”.

“Las fuentes internas de La Nación indicaron que los problemas entre redactores y los dueños del medio continúan y no se descartan importantes renuncias o despidos de periodistas para los próximos días”

Ni más ni menos, queda en evidencia la injerencia de los políticos corruptos, que con tal de satisfacer sus anheladas intenciones malévolas, de manera conjunta con los dueños de medios informativos, quieren hacer lo que les viene en gana, para así, tratar de confundir a sus lectores. “CORRUPCIÓN ABSOLUTA”.

Hace pocos años, los medios informativos, tanto escritos como televisivos, ponían al pueblo a opinar cómo ellos querían, porque eran la única forma por la cual  la opinión pública podía formar criterio e informarse.

Dichosamente, y gracias a Dios, el auge de las redes sociales.

Así las cosas, más bien ahora, los periodistas y los medios acuden a las redes sociales con el fin de saber cuáles son los temas que más interesan a los usuarios, para de esta forma, no quedar por fuera de las informaciones que circulan e interesan a los ciudadanos.   Por ello, estos corruptos tienden a desaparecer, ya no hacen falta.  “Quiero aclarar, que no todos los medios forman parte de éste CÁRTEL”

El 29 de Julio del 2013, el columnista Edgar Espinoza, en el periódico digital crhoy, saca un interesante artículo que justamente refleja todo lo que está pasando en nuestra querida Costa Rica.

http://www.crhoy.com/levantate-costa-rica/

¿Será que don Edgar se nos está haciendo adivino?  O será que cómo dice el dicho, “más sabe el diablo por viejo, que por diablo”  -sin herir susceptibilidades.

Formemos criterio, cómo ciudadanos responsables que queremos sacar adelante a una Costa Rica que está sumida en la más absoluta corrupción en la mayoría de los campos.

 

Atentamente;

 

Roberto Mora Salazar

Céd: 1-396-099

Cel: 8340-4504

Correo electrónico: [email protected]

6 de Febrero de 2014

http://robertomorasalazar.ticoblogger.com/

 

29 de julio de 2013

¡Levántate Costa Rica!

Tengo aquí conmigo el resultado de la autopsia practicada a Costa Rica.
Se trata del ultrasonido de sus últimos 65 años de historia con la metástasis política terminal que finalmente nos la arrebató.

1948-1970(Primavera institucional). La Revolución reivindica al país del mayor acto de corrupción política reciente: el fraude electoral.

Tras la revuelta, se dan la mano las reformas sociales de los años 40 promovidas por la administración Calderón Guardia, y las impulsadas por el Centro para el Estudio de los Problemas Nacionales, la Junta de Gobierno y el PLN con Figueres a la cabeza.

El país vive su “Primavera Institucional” gracias a conquistas como la CCSS, el Código de Trabajo, las Garantías Sociales, la UCR, el ICE, el INVU, la banca nacionalizada… que fortalecen su clase media y le dan un soplo balsámico al desarrollo.

Vive, además, un éxtasis de obra pública con la construcción de carreteras, escuelas, colegios, centros de salud, hospitales, caminos vecinales, acueductos y redes de energía eléctrica. ¡Los ciudadanos éramos importantes!

1970-1990(Punto de quiebre). Figueres no es el mismo y si lo es, ya no lo disimula. La presencia aquí, con su auspicio, del fugitivo Robert Vesco marca el comienzo, a nivel de “Grandes Ligas”, de la corrupción política nacional del último cuarto de siglo.

Sobre esas arenas movedizas, durante los siguientes 20 años el partido Liberación Nacional ejerce su hegemonía (excepto entre 1978-1982) y da pie a varios hechos  inusitados que hacen de la corrupción política una constante nacional.

Por lo menos un connotado político suyo se enriquece a niveles faraónicos, se le “readecuan” a otro sus deudas millonarias con la banca estatal, estalla el fraude con el Fondo Nacional de Emergencias y se insinúa por primera vez la posible injerencia de la “narcomafia” en el medio político.

En lo institucional, el modelo original decae, se politiza y prostituye dando pie al Estado empresario, más preocupado por las billeteras de la oligarquía política que por la salud social del país, amén de que este sufre los bandazos de las crisis económicas y políticas de entonces tanto en lo internacional como en lo nacional (petróleo, FMI, café, revolución sandinista, Centroamérica…). ¡Los ciudadanos ya no éramos importantes!

1990-2006(Época perdida). A diferencia de la anterior, esta etapa es dominada por la oposición al PLN salvo entre 1994-1998. Más que factores internos o externos, el problema durante este período es la supina incompetencia de la clase política gobernante.

Y lo esperable: corrupción rampante encabezada por los negocios de telefonía celular del ICE y equipos médicos de la CCSS; cierre burdo de instituciones y servicios públicos (Banco Anglo, ferrocarriles…); torpeza, ineptitud e inmadurez gubernamentales; bipartidismo a ultranza de “toma y daca”, pactos maléficos e imagen  de Zapote como coto de caza para el safari político de algunos cada cuatro años. ¡El ciudadano languidece!

2006-2013(En caída libre). La cárcel y el posterior juicio a dos expresidentes de la República acaba con el bipartidismo, se derrumba la oposición, surge un enorme vacío político y la democracia pierde su tradicional sistema de pesos y contrapesos.

Tras una discutida elección, el PLN retorna con las justas al poder gracias a la influencia de uno de sus líderes más polémicos que logra doblarle el espinazo a la Constitución para reelegirse presidente y ejercer un control casi absoluto de los supremos poderes e instituciones públicas.

El sistema político colapsa: los partidos se convierten en gallineros; las campañas electorales, en piñatas; los gobiernos, en arca abierta; la Asamblea Legislativa, en turno de pueblo, y el Poder Judicial, en garito de privilegios y pensiones de lujo.

El sistema de obras por concesión parece más bien colmena de obras por corrupción. Sin el menor sonrojo de parte de la élite política de turno, se pactan con los contratistas negocios cuestionables de minería, refinería, carreteras, aeropuertos, muelles y telecomunicaciones.

Desde afuera  se nos cuelan las mafias de la droga, el blanqueo de capitales, los sicarios, el tráfico de órganos, las apuestas ilegales, los agresores del medio ambiente, el contrabando, la trata de blancas, el crimen organizado y el turismo sexual que, entre otras cosas, propician una economía paralela que altera la normal creando una impredecible  “burbuja”.

Entretanto, la globalización evoluciona alrededor del dios dinero y sus tres grandes escoltas: la apabullante tecnología, el consumismo depredador y el marketing voraz que exacerban el capitalismo mundial con nosotros en medio del torbellino, incapaces de reaccionar, hacer la pausa y recobrar el aliento. ¡El ciudadano desaparece!

2013-20?? (¡Levántate Costa Rica!)  Es inevitable: la verdadera rebelión contra esas fuerzas siniestras habrá de empezar solo dentro de nosotros mismos renunciando al dogma del dinero, a la ambición malsana y al desenfreno material por poseer y acaparar.

¿Para qué tanta obsesión por acumular riqueza si, a cambio, estamos reduciendo a tugurio nuestro hábitat natural? ¿Para qué tantos “millones” si con ello exacerbamos la desigualdad, el odio y la violencia? ¿Para qué tanta ostentación si tenemos que llorar al hijo muerto por el licor, la droga, el pique o el accidente?

Y bueno… Se nos va la vida a la espera del “alguien” que vendrá en nuestro auxilio, ignorando que hemos llegado al punto en que nadie ni nada, ni los supremos poderes, ni el régimen de derecho ni el libre sufragio nos devolverá la Costa Rica honesta, apacible y próspera de cuando el ciudadano valía.
La solución a esto -de haberla-, ya no es un asunto de presidentes de la república, ni de Congresos, ni de Salacuartas, ni de “culitos” de candela al Santísimo sino de todos y cada uno de nosotros para, organizados en movimientos pacíficos masivos, exigirle al poder político el cabal cumplimiento de sus deberes así tengamos que ir cada día a menearle la silla.

Por eso, el reciente surgimiento de grupos activistas que lograron detener el trámite de tres proyectos monstruosos para la dignidad nacional pareciera ser el signo inequívoco de una patria que se niega a tirar la toalla así porque sí. Ojalá así sea pues de lo contrario, a falta de nuestra querida Costa Rica ¿a dónde iremos a dar con nuestros huesos?

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