ofelia_taitelbaum_yoselewichEstimada señora Defensora de los Habitantes, doña Ofelia Tailtelbaum Yoselewich.

Reciba Usted un cordial y respetuoso saludo.

Quisiera solicitarle, me indique si ante la denuncia interpuesta a Usted personalmente por el suscrito del 17 de setiembre del 2012 bajo el título “La Defensoría debe intervenir en defensa de los Habitantes” ha llegado a alguna investigación.

 

http://robertomorasalazar.ticoblogger.com/2012/09/17/la-defensoria-debe-de-intervenir-en-defensa-de-los-habitantes/

 

Lo único que recibí por parte de Hazel Díaz fue un correo donde me indica que existe un pronunciamiento por parte de la Defensoría al respecto y que fue publicado en el Periódico La Prensa Libre del 28 de setiembre del 2012 (no lo considero oficial y mucho menos respuesta a mi correo)

 

http://www.prensalibre.cr/lpl/comentarios/71484-un-referendo-para-unos-pocos.html

 

He de decirle que me parece un artículo excelente con una visión muy clara, sin embargo, le agradeceré una contestación oficial de la Defensoría de los Habitantes para que sea más formal.

El día de ayer 4 de marzo del año en curso, el Diputado Juan Carlos Mendoza García le solicita de igual manera, “Estimada doña Ofelia. Le agradezco me tenga como parte interesada a favor de las preocupaciones en este caso que presenta don Roberto Mora y se me notifique la respuesta a mi correo personal o al oficial de la Asamblea Legislativa”

De este tema se ha hablado hasta la saciedad, sin embargo, nadie se pronuncia de manera oficial.   El problema radica en que el Doctor Walter Muñoz y su grupo en una lucha hormiga está tratando de sacar ventaja de ello.

Es importante ponerla al tanto de que la composición de la Junta Directiva de la Asociación “PRIVADA” del señor Muñoz (ASOCIACION NACIONAL DE ASEGURADOS DE LA CAJA COSTARRICENSE DE SEGURO SOCIAL ANACCSS) salió en un reportaje del Periódico Digital crhoy del 29 de agosto del 2012.

 

http://www.crhoy.com/oficinista-administrador-y-ama-de-casa-conforman-asociacion-pro-referendum-de-la-ccss/

 

Nuevamente le agradeceré doña Ofelia me conteste de manera oficial, para así seguir con mi lucha por este singular caso, de un grupo PRIVADO que quiere darse la potestad de representar a todo un pueblo tratando de engañarlo al decirle –cuando recoge las firmas- que es para acabar con las filas y con las citas a largo plazo.

 

Atentamente;

 

Roberto Mora Salazar

Céd: 1-396-099

Cel: 8340-4504

Correo electrónico: [email protected]

5 de Marzo de 2013

 

http://robertomorasalazar.ticoblogger.com/

 

PD/

Un referendo para unos pocos…

 

Escrito por Ofelia Taitelbaum Yoselewich
Viernes 28 de Septiembre de 2012 00:00
Defensora de los Habitantes de la República

Ciertamente la figura del referendo (deriva de “referendum”, término del siglo XVI en los inicios federales de cantones que hoy forman parte de la Confederación Suiza), es una forma de democracia cada vez más utilizada por su modernidad y porque implica la participación directa de las personas en la toma de decisiones de un país. El pueblo puede influir en cuestiones que le son propias al Estado y, por eso, hoy el referendo es percibido como el principal mecanismo para el ejercicio de la democracia directa. Así lo entendemos en la Defensoría de los Habitantes y, por ello, consideramos que deviene en un instrumento democrático muy valioso, el cual hemos apoyado y promovido desde siempre, pues sin duda resulta una garantía para el fortalecimiento de los derechos de las personas.

Tal cosa no significa que todo se debe someter a referendo y esto lo hemos dicho en otras ocasiones. Se trata de un instrumento para la democracia y no de un eventual pretexto para secuestrar la voluntad popular con engañosas ocurrencias de grupos o personas particulares, con intereses también particulares.  Y esa es la alarma que genera el referendo que está promoviendo el ex Diputado Walter Muñoz, sobre la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), con el supuesto fin de “despolitizar” la Junta Directiva de esa entidad y de que exista representación de las personas aseguradas en los puestos directivos que en la actualidad nombra el Poder Ejecutivo.

Esto en principio suena interesante, pero ¡cuidado! Las cosas no son como se pintan y de ese tipo de situaciones resultan precisamente los peligros que enfrenta la democracia participativa directa, cuando se la quiere utilizar para la falacia, el engaño y el beneficio personal. El  proyecto de ley, en realidad propone que esos tres puestos del Ejecutivo pasen a manos privadas, porque serían exclusivamente para la recién formada Asociación Nacional de Asegurados (ANACCSS) que tiene 23 miembros y cuyo presidente ¡oh, coincidencias de la vida y caprichos del azar! es el mismo señor Walter Muñoz. Y es aquí donde comienza una serie de contradicciones preocupantes y hasta descaradas que deben ser conocidas e informadas a viva voz a todas y todos nuestros habitantes, porque no en todo lugar a donde existe la palabra referendo, hay democracia verdadera y por ello, justamente, el artículo 105 de nuestra Constitución Política, por ejemplo, dice con claridad cuáles son las materias que no se pueden consultar por esta vía. Tampoco es constitucionalmente viable –por demás– que un organismo de derecho privado como esta asociación, salida de la nada hace menos de seis meses, se arrogue el ejercicio de una potestad pública, como es el nombramiento de directivos de una institución autónoma.

Además, “despolitizar” no es sinónimo de privatizar, ni de eliminar la intervención de lo público y mucho menos de evitar el control ciudadano, el cual se perdería por completo si una iniciativa como esta llegara a prosperar. Y es que resulta un absurdo sin parangón pretender que la institución autónoma con el presupuesto más grande de nuestro país (dinero de las y los asegurados), tenga nombramientos definidos por una institución privada.  Esto es arriesgado, peligroso y desnaturaliza la separación lógica entre lo público y lo privado. En realidad, un ejercicio responsable y sano en este sentido, si realmente se quiere pensar en lo mejor para la CCSS, debería contemplar mecanismos normativos eficientes para una verdadera representatividad, para la transparencia, la rendición de cuentas, la eficacia, la eficiencia en el uso de los recursos y, con ello, los controles adecuados dentro del sector público, los cuales de paso ya existen. Por eso, si se alega el eterno conflicto de intereses de quienes conforman la Junta Directiva y sus posiciones personales, pues debe echarse mano de la Ley Contra la Corrupción y su reglamento, normativa existente para solventar este tipo de  problemáticas.

Si el planteamiento es por los sectores ahí representados, porque nadie representa a quienes son pacientes, eso es cierto. Entonces, se debe buscar tal representatividad con responsabilidad y coherencia. Pueden ensayarse algunas fórmulas, como por ejemplo juntas de salud, otras asociaciones de pacientes, etc., en suma, algo más representativo y equilibrado, pero jamás un referendo que, lejos de encarnar a las mayorías, redundaría en desproteger a la CCSS y entregarla a unas pocas manos; entre ellas, las del señor Walter Muñoz.

Valga decir que aprovechar el momento difícil que atraviesa la CCSS para autodenominarse el “ungido” para salvarla, utilizando promesas falsas de milagrosas soluciones, es absolutamente reprochable. Debemos tener cuidado de los lobos con piel de oveja, pues sus intenciones pueden tener resultados altamente peligrosos. A esos ya los descubrimos, los conocemos y debemos detenerlos, que se queden en el cuento y en la historieta, ahí desde donde no puedan desinformar a nuestra gente ni violentarle sus derechos. Sí, nuestra querida institución está en crisis, pero de todas y todos nosotros depende transformar tal cosa en oportunidades reales para salir adelante y para reinventarnos con soluciones frescas y transparentes. En nuestras manos –que no son dos, ni cuatro, ni seis, sino muchas; cientos de miles…– está la posibilidad de unir voluntades, buscar soluciones solidarias y de bienestar para las mayorías. Y está sobre todo la capacidad para corregir rumbos con responsabilidad, con una ética limpia y de alto vuelo que dignifique los derechos humanos de todas y todos los habitantes de este país, a quienes por respeto y sentido común no se les puede convocar a un acto sagrado de democracia cada vez que el capricho y la ocurrencia claman por una cuota de poder a cualquier precio.

 

Author of this article: Ofelia Taitelbaum Yoselewich

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