EL FINANCIEROFrom: “Ana Camacho” <[email protected]>
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Subject: El Financiero Opinión. Saludos
Date: Thu, 19 Jan 2006 13:44:14 -0600

Periodista

Como periodistas nos cuesta destacar públicamente acciones positivas de una persona por ese temor natural a caer en la subjetividad y parcialidad.

Sin embargo, creo que en algunos casos, el silencio se convierte en cómplice de lo que ellos tanto atacan.

No hay duda de que en Costa Rica existen personas que por sus actos merecen un empuje desde estas humildes trincheras. Sabemos que sus luchas llevarán inevitablemente, y a fuerza de presión, a cambios importantes.

Me refiero a Roberto Mora Salazar, quien ha intentado a título personal develar las sinvergüenzadas de gran cantidad de patronos morosos que juntos adeudaban -a agosto pasado- unos ¢69.000 millones por cuotas obrero-patronales que rebajan de sus empleados pero que no cancelan a la Caja de Seguro Social.

Eso es corrupción y traición a los deberes patrios porque siguen exportando, enriqueciéndose en sus negocios, haciendo trabajos para el Estado como si nada estuviera pasando.

Desde empresas de transporte (como Transnica, cuyo dueño fue tesorero del partido Liberación Nacional), bananeras nacionales y transnacionales como El Ceibo, Banatan, Bribri, Standard Fruit Company o La Victoria hasta compañías constructoras que crean cada vez más sociedades anónimas y que siguen obteniendo jugosos contratos con el Estado para obras civiles.

Si el Estado y, por supuesto, la principal víctima, la Caja, quieren poner coto a esta barbaridad sin precedentes propongo algunas respuestas.

Primero y ante todo, que la CCSS aplique sin contratiempos las leyes y reglamentos que le permiten cobrar, sancionar, cerrar negocios o bien, apurar la reforma de su legislación para evitar portillos que usan estos sinvergüenzas para sortear el cobro. Segundo, buscar los mecanismos legales para que el Estado no adjudique ninguna obra de infraestructura o de servicio a cualquier empresa morosa. Tercero, que el Ministerio de Obras Públicas y Transportes tenga la posibilidad de anular concesiones a las empresas autobuseras deudoras. Cuarto, que los bancos cierren el crédito a aquellas compañías morosas. Quinto: eliminar todo tipo de exoneración y beneficios a firmas exportadoras que no pagan.

Mecanismos similares tendrán que aplicarse a las instituciones estatales morosas, pero la lucha no debe esperar. Seamos todos Robertos Mora y veremos que el cambio ocurre más rápido de lo que imaginamos.

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